HISTORIA DE LOS CRISTALES
Las primeras pruebas arqueológicas del uso de los cristales por parte del ser humano provienen de la ciudad de Ur (en la actualidad parte de Irak). Entre 1922 y 1934, unos descubrimientos en esta región revelaron que muchos crstales se empleaban en joyería. Las tumbas reales que datan del 2500 A.C. -especialmente la tumba de la reina Pu-abi- contenían cantidades sofisticadas de joyas de oro y plata con incrustaciones de lapislazuli, carnalina y ágata. La alta calidad de estos trabajos hace pensar que los sumerios, que ocupaban lo que entonces era Babilonia, llevaban ya bastante tiempo trabajando los cristales.
También se han encontrado textos babilónicos relativos a la relación entre algunos cristales y los planetas. Mercurio se relacionaba con el ágata; Venus, con la esmeralda, Marte, con el rubí, Júpiter con la piedra denominada circonio y Saturno, con el zafiro. Al Sol se lo relacionaba con el diamante, y a al aluna con una piedra llamada selenita. Los sumerios utilizaban este conocimiento en su trabajo de los cristales. Las piezas de joyería, en aquellos tiempos, no se llevaban como meros adornos, sino para atraer energías mágicas específicas de los planetas con el fin de fortalecer y dar poderes a quie las llevara.
Por todo el mundo, entre las culturas antiguas, las nativas americanas, los cayas, los tibetans, los celtas, los egipcios y los aztecas, los cristales han sido objeto de elevado respeto y se han utilizado de forma muy efectiva en las joyería, ornamentación, curación y magia.



